Muchos autónomos no tienen un negocio.
Tienen una emergencia constante.
Todo depende de ellos:
Y cuando paran…
todo se frena.
Eso no es libertad.
Es dependencia disfrazada de emprendimiento.
Un sistema bien montado no sirve solo para vender más.
Sirve para recuperar capacidad mental.
Porque llega un momento donde el problema ya no es conseguir clientes.
El problema es sobrevivir al caos.
